El pastor relató la historia bíblica de Jacob y Lea de Génesis 49, destacando que Jacob inicialmente odiaba y rechazaba a Lea, su primera esposa forzada en matrimonio, pero con el tiempo la amó tanto que la enterró en el sepulcro familiar junto a Abraham, Sara, Isaac y Rebeca, no a la preferida Raquel.
Explicó que Lea, despreciada por Jacob, su padre Labán y hermana Raquel, nunca se volvió resentida sino que confió en Dios, quien premió su fe dándole hijos y sanando sus heridas según Génesis 29:31, convirtiéndola en esperanza para matrimonios en crisis donde el amor se construye conociendo a la persona más allá de la belleza inicial.
Lea buscó inicialmente amor de Jacob mediante hijos como Rubén, Leví y Judá, pensando que la amarían, pero aprendió que el matrimonio no trae realización ni felicidad, solo Dios llena emocional y espiritualmente; al poner a Dios primero al nacer Judá, se sintió completa y dejó de sufrir, entendiendo su propósito divino en la descendencia que traería al Salvador.
Enseñó que ignorar desprecios, depositar preocupaciones en Dios según 1 Pedro 5:7, bendecir hijos proféticamente y priorizar a Dios mejora relaciones; incluyó invitación al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco con interpretación en señas para sordos.
Jacob cambió al encontrar a Dios, renovando su relación con Lea, y urgió no idolatrar cónyuge ni esperar que matrimonio supla vacíos, sino hallar propósito en Dios para ser felices antes de casarse.