El régimen iraní confirma la muerte del comandante Alireza Tansiri de la Armada de la Guardia Revolucionaria, abatido por un ataque israelí el 26 de marzo, según el ministro Israel Katz. Tansiri comandaba desde 2018 operaciones para cerrar el Estrecho de Hormuz desde un archipiélago de siete islas con naves rápidas, minas y explosivos.
Irán expresa preocupación por una posible invasión terrestre de Estados Unidos bajo Donald Trump. El general Ali Yanshashi, jefe de fuerzas terrestres, advierte que una guerra en tierra sería más peligrosa y costosa para el enemigo, con cada centímetro del territorio protegido por tropas vigilantes listas para neutralizar amenazas.
Una fuente militar anuncia la movilización de más de un millón de soldados ante riesgo de invasión. Jóvenes iraníes acuden masivamente a centros de la Guardia Revolucionaria y el ejército regular para alistarse en batallas terrestres. Ambas partes libran una guerra de comunicación para aparentar fuerza.
En Teherán, ataques con drones y misiles impactan la oficina de la cadena qatarí Al Arabi, generando heridos entre trabajadores y peligro para la comunicación en medio del conflicto. Autorías no aclaradas, con Teherán culpando a Estados Unidos e Israel. Periodistas mueren en el sur por similares huelgas.
Un drone destruye la Academia de Música ONIAC el 23 de marzo a las 5:30, arrasando el edificio con oficinas y clínicas cercanas. El propietario relata la devastación: perdió su fuente de ingresos junto a su esposa e instructores, sin planes futuros ni sustento.