El golpe militar del 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la última dictadura en Argentina, con un consenso social inicial ante la crisis política y violencia previa. Tras la muerte de Perón en 1974, Isabel Perón asumió con limitaciones graves, entre guerrillas, AAA y conflictividad social, culminando en la detención de la expresidenta por las Fuerzas Armadas.
Jorge Rafael Videla juró como presidente, implementando el Proceso de Reorganización Nacional con represión sistemática, desapariciones forzadas y sistema ilegal de tortura. La Junta Militar, con Videla, Massera y Agosti, anunció control operacional. El plan económico de José Alfredo Martínez de Hoz promovió desindustrialización, tablita cambiaria, libertad de importaciones y endeudamiento masivo.
La deuda externa se multiplicó por seis, de 8.000 a 46.700 millones de dólares, usada en especulación, fuga de capitales, gasto militar y guerras como Malvinas. La pobreza saltó del 5% al 25%, con precios liberados y salarios congelados, instaurando una política neoliberal que degradó industria y sociedad.
Expertos como un sociólogo del CONICET y la economista Noemí Brenta analizan cómo el golpe condicionó la democracia, con testimonios familiares recordando el "por fin se terminó" inicial pero presagiando lo peor. El informe repasa imágenes históricas y repudia la impunidad.
Familiares de desaparecidos exigen saber el destino de sus hijos y nietos, destacando el crimen de las desapariciones forzadas que vulnera todas las fronteras de violencia.