El nuevo Código Penal pierde endurecimiento en penas por corrupción, generando malestar interno en el gobierno y cerca de la presidencia, pese a ser bandera electoral.
Se sube monto para investigar lavado de activos, reduciendo impacto, y se cuestiona inclusión de aceptabilidad de delitos de corrupción.
Ministro Juan Bautista Mahí enfrenta panorama complicado; oficialismo argumenta cambios para facilitar aprobación en Congreso con menos conflicto.