Un alumno de 14 o 15 años ingresó una escopeta escondida en un estuche de guitarra a la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, y disparó durante el izado de la bandera en el patio, matando a un compañero de 13 años e hiriendo a varios más con perdigones.
El agresor fue reducido por un preceptor que le quitó el arma hasta la llegada de la policía; dos heridos graves con perdigones en tórax y brazo fueron atendidos en el hospital local, uno derivado a Rafaela para tomografías, mientras otros sufrieron cortes al romper vidrios en la huida. Videos virales muestran corridas, gritos y pánico en el colegio evacuado, en una comunidad chica de 15 mil habitantes donde todos se conocen.
El director del hospital, Armando Borsini, confirmó en vivo que los heridos están estables pero en shock, con atención psicológica; el fallecido murió en el lugar por heridas de arma de fuego a corta distancia, pendiente autopsia. La escuela declaró duelo y suspendió clases toda la semana; padres relataron shock al recibir llamadas de hijos escondidos bajo pupitres o saltando tapiales.
Panelistas debaten fácil acceso a armas en zonas rurales, salud mental de adolescentes, necesidad de revisar mochilas, detectores de metal y protocolos en escuelas, comparando con casos en EE.UU. y Viedma; insisten en no normalizar violencia escolar previa como bullying o agresiones a docentes, exigiendo contención familiar, educativa y políticas preventivas.
Conmoción total en el pueblo: Borsini, oriundo local, conoció a familias involucradas y dijo es la primera vez algo así; múltiples disparos generaron terror eterno para sobrevivientes, transformando la escuela segura en zona de pánico.