El dermotest realizado al menor de 15 años conocido como Leo dio positivo en manos, cuello y cara, confirmando que disparó la escopeta calibre 12 en la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe. Peritos de la PDI Santa Fe secuestraron en el baño de planta baja dos vainas percutadas, una canana con cartuchos, mochila, perdigones, contenedor de cartuchos y ropa del tirador, incluyendo un buzo. La periodista Mariela López Brown reportó en vivo desde el lugar vallado, donde trabajan fiscales y autoridades conteniendo a padres y alumnos traumatizados.
Alumnas sobrevivientes relataron el horror: el tirador salió del baño gritando "sorpresa", disparó primero contra Ian Cabrera de 13 años en la espalda y cuello, matándolo al instante, mientras otros corrían despavoridos tras el timbre de las 7:10 para izar la bandera. Rompieron vidrios y puertas para escapar, lastimándose; algunos se tiraron de ventanas o treparon alambrales. Testigos vieron bicicletas abandonadas en el patio y la bandera argentina en el suelo.
Vecinos y exalumnos describieron a Leo como tranquilo e introvertido de chico, sin peleas notorias, aunque rumores hablan de bullying con compañeros de tercer año que pateaban su silla como "joda", amenazas previas no tomadas en serio y problemas familiares con el padre por consumo. Otros niegan bullying fuerte; la mamá de una alumna lo pintó bueno y sin violencia. La víctima Ian jugaba en Club Independiente y era conocido en la comunidad de 15 mil habitantes.
La masacre conmociona el pueblo tranquilo: padres desesperados buscaban hijos, heridos leves corrieron al hospital a 100 metros, algunos derivados a Santa Fe. Clases suspendidas por duelo; alumnos temen volver, cuestionan protección escolar y rol de maestros que se escondieron sin ayudar. Comunidad en shock, con llantos y angustia palpable en rostros entrevistados.