La Policía Federal alemana desarticuló una célula terrorista islamista en Renania del Norte-Vestfalia, deteniendo a siete hombres de Tayikistán, Kirguistán y Turkmenistán, simpatizantes del Estado Islámico. Más de 200 agentes participaron en el operativo contra la financiación terrorista mediante sistemas como Hawala, transferencias ilegales, criptomonedas y banca móvil, ocultos en locutorios y joyerías.
En el juicio de Düsseldorf, solo tres de los siete acusados fueron declarados culpables de apoyo financiero a organización terrorista. Said S., cliente de abogados Martin Heising y Serkan Alkan, recibió cuatro años de prisión por pertenencia a grupo terrorista extranjero y violación de ley de comercio exterior, pese a argumentos de ayuda humanitaria a campamentos como Al-Hol en Siria, donde se usaba Hawala para envíos limitados bajo supervisión kurda.
El reportaje destaca casos como Mustafa A., austríaco palestino administrador de Gaza Now, quien recaudó 4,5 millones de dólares vía Telegram y criptomonedas para grupos como Hamas, allanado en 2024 y sancionado por EE.UU. y Reino Unido. Las criptomonedas facilitan rastreo policial pero terroristas usan privacy coins como Monero para evadir. Estadísticas muestran pocas condenas en Alemania por falta de pruebas concretas.
Abogados defienden que no se probó llegada de fondos a yihadistas, y proponen reformas legales para punir intentos. Testimonios de ex miembros como Chloe revelan radicalización en campos y fugas. El Ministerio de Justicia busca ampliar penas, pero financiadores permanecen seguros ante escasas procesamientos.