El comedor Nueva Esperanza, iniciado en pandemia para 60 personas, ahora atiende a 160 vecinos lunes, miércoles y viernes con platos como arroz con carne, gracias a donaciones municipales recortadas, aportes de vecinos y un pastor.
Karen, responsable, relata que trabajan a pulmón porque los recortes no alcanzan; muchas familias dependen exclusivamente del comedor para comer, incluyendo personas en situación de calle de todas las edades, desde jóvenes hasta ancianos.
Elba y Ariel ayudan diariamente; panel contrasta esta miseria con custodia millonaria a funcionarios, destacando que sin el comedor muchas familias no comerían esa noche.
Vecinos organizan ollas populares ante crisis, mientras gobierno corta subsidios; reportero Cristian Eche muestra la olla gigante y fila afuera, enfatizando solidaridad comunitaria en barrios vulnerables.