Refugiados iraníes llegan en tren a la estación de Van en Turquía, huyendo de los bombardeos en Teherán y el bloqueo de internet impuesto por las autoridades. Un estudiante y una joven de 21 años relataron la destrucción, la falta de comunicación con familias y la represión pasada.
Los civiles temen por sus familias y rechazan mostrar rostros por miedo al régimen. La joven espera que la guerra termine y el régimen desaparezca, afirmando que todo el pueblo iraní tiene esperanza pese a las torturas.
Estados Unidos e Israel aseguran apuntar a objetivos militares, pero millones de habitantes sufren las consecuencias en la capital más afectada.