La Cámara de Apelaciones de Nueva York validó la expropiación de YPF impulsada por Cristina Kirchner en 2012, reconociendo la soberanía argentina y aplicando la ley nacional por sobre argumentos de fondos buitres como Burford, que compraron el juicio por 15 millones de dólares.
Oscar Parrilli y Axel Kicillof destacaron que bajo gestión privada de Repsol la producción de petróleo cayó 50%, gas 42% y reservas 50%, generando déficit energético de 12.000 millones de dólares anuales e importaciones caras. Tras la recuperación estatal, en menos de dos años se revirtió la tendencia con inversiones en exploración y Vaca Muerta, segundo yacimiento mundial de gas no convencional.
Criticaron a Javier Milei y Mauricio Macri por apoyar a los buitres y querer privatizar YPF, mostrando gráficos donde gobiernos de derecha provocan caídas y los nacionales recuperaciones. Kicillof enfatizó el rol de YPF como empresa de bandera para desarrollar proveedores locales, amortiguar precios de combustibles y potenciar industria con energía barata.
Recordaron declaraciones de Milei admitiendo "willingness to pay" a Burford, pese a que abogados argentinos defendían los mismos argumentos kirchneristas. Insistieron en que YPF debe servir al desarrollo nacional, no ser privada extranjera, y advirtieron riesgos si Milei sigue criticando el fallo.
La discusión derivó en la necesidad de un proyecto alternativo al ajuste de Milei, con Kicillof impulsando su centro de estudios para 2027, sumando sectores opositores ante crisis económica y quiebre productivo.