Un alumno de 15 años ingresó con una escopeta al colegio de San Cristóbal, Santa Fe, mató a un compañero de 13 años de tres disparos y hirió a dos más durante el izado de bandera. El agresor fue reducido por el portero Alejandro Barreiro, evitando mayor tragedia.
El hecho ocurrió a las 7 de la mañana en una escuela de una ciudad de 15.000 habitantes donde todos se conocen. Testimonios de docentes describen el pánico: se tiraron al piso, trancaron puertas y llamaron a la policía. La víctima, Ian, era hijo único de padres que lucharon por concebirlo; el agresor provenía de un hogar con padres adictos, padre ausente en Entre Ríos y abuelo que le enseñó a usar armas.
Previo al ataque, el agresor habría dicho "van a morir todos" por bullying, según un padre entrevistado, pero no se tomó en serio. No había antecedentes disciplinarios ni conocidos de violencia en el curso. Vecinos y reportera Joana Don relatan la conmoción: madre del agresor intentó recoger el arma descartada sin entender la gravedad.
Contexto de narcoviolencia en Santa Fe agrava el caso, con precedentes como el crimen de Jeremías Monzón y ataque a Delfina. Padres dudan del regreso a clases; hija de entrevistado Martín no quiere volver. Se menciona falta de capacitación docente y circulación de drogas entre adolescentes.