Un alumno de 15 años ingresó a la escuela 40 de San Cristóbal, Santa Fe, con una escopeta calibre 12-70 escondida en un estuche de guitarra. A las 7:10, salió del baño gritando "sorpresa" y disparó cuatro o cinco veces, matando a Ian Cabrera de 13 años e hiriendo a otros, incluyendo dos trasladados a hospitales de Rafaela y Santa Fe con perdigones en cara, cuello y cabeza.
Los alumnos escaparon rompiendo vidrios y saltando rejas; un preceptor o asistente escolar lo redujo heroicamente cuando recargaba el arma. El agresor, inimputable por edad, quedó en shock inicialmente y luego se rió en el patrullero diciendo que quería "matar a toda la escuela". Buscaba amigos específicos pero disparó al azar cuando no los vio; hay versiones de bullying previo, como un video donde lo despiertan riendo, aunque algunos lo desmienten.
Antonella Cocuchio de TLC Santa relató la conmoción en la comunidad de 15.000 habitantes: el hecho fue planificado, el agresor callado sin problemas de conducta reportados, familia normal con madre comerciante conocida y hermano buen alumno. Ocho heridos leves llegaron por sus medios al hospital local; padres separados según rumores, acceso fácil a escopetas por caza rural.
Madres como Gisela y Majo, de compañeras de víctima y agresor, contaron el pánico: hijas vieron al agresor cargar el arma cara a cara, oyeron tiros confundidos con cohetes, corrieron en desbande. No conocían señales previas de agresor "re bueno" y participativo; piden atención a salud mental, bullying en redes y responsabilidad adulta sin justificar el acto.
Panel discute prevención: equipos psicológicos en escuelas, señales minimizadas en casa (separación parental, aislamiento), revisión de estuches inusuales, control de armas en hogares rurales pese a costumbres. Comunidad llora a Ian, único hijo deportista; investigación revisará dispositivos del agresor por amenazas previas.