Alumna de 14 años de la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, relató en vivo cómo llegó tarde al colegio a las 7:20, vio al tirador de 15 años salir del baño con una escopeta que cargaba riéndose, disparar primero a Ian de 13 años en el pecho dentro del baño, gritar "sorpresa" y seguir tiroteando con facilidad mientras apuntaba a quien se cruzara.
Contó que ayudó a evacuar nenes de primero por un agujero en el alambrado, lastimándose la pierna, mientras profesores y preceptores se encerraban dejando alumnos afuera; un chico de quinto advirtió que el tirador sacaba cartuchos extras y tenía otra arma. El tirador, callado y con problemas de ira medicados, jugaba Fortnite hablando inglés online, cazaba en el campo pero no mostraba violencia previa ni sufría bullying según testigos.
Detalló que un portero y un alumno lo desarmaron cuando el arma se trabó apuntando a la frente de un compañero; luego quedó en shock hasta que lo llevaron en patrullero riendo, intentando suicidarse según rumores. Mostraron videos de chicos escapando y pidiendo ayuda a padres por mensajes ante el horror "peor que una película de terror".
Abogados Néstor y Mariana Oroño, contratados por el padre separado que vive en Entre Ríos, aclararon que el arma no es del padre ni abuelo paterno, el menor estaba en tratamiento psicológico por episodios previos pero no por bullying ni drogas familiares conocidas; lo trasladan a Santa Fe a centro juvenil ya que la nueva ley entra en septiembre, aplica la vieja (imputabilidad desde 16) con medidas de contención cerradas posibles en 48-72 horas.
Expertos confirmaron que por homicidio grave puede retenerse en centro cerrado sin juicio penal pleno, investigan origen del arma independientemente.