Un adolescente de 15 años conocido como G ingresó a la escuela Mariano Moreno en San Cristóbal, Santa Fe, con una escopeta oculta en un estuche de guitarra y abrió fuego durante el izado de la bandera, matando a Ian Cabrera de 13 años e hiriendo a ocho personas más. Existen dos versiones: una indica que G entró al baño y disparó primero contra Ian allí antes de salir gritando "sorpresa"; la otra sugiere que salió del baño y empezó a disparar al azar.
Expertos mencionan conductas pródromo como indicadores previos de cambio en la actitud del agresor, ligados a desarrollo psicosexual, violencia familiar o impacto de la tecnología en adolescentes. La Secretaria de Gestión Institucional de Santa Fe, Virginia Cogantes, informó que el gobernador Marcelino Cullaro dispuso una conferencia con ministras de Educación, Seguridad e Igualdad, y equipos de salud mental para rondas de convivencia con la comunidad educativa sin clases por unos días. Equipos atienden a la familia de Ian y a un herido grave en Rafaela, fuera de peligro.
Testigos y padres denuncian un espiral de violencia en San Cristóbal: bullying mutuo, amenazas previas de G por WhatsApp como "los voy a tiros", video viral de patada en aula, caso previo de chica cortada en la cara sin sanción, peleas, consumo masivo de drogas desde kioscos y desprecio a la vida con armas blancas o de fuego. Nicolás, empleado escolar cuya hija era compañera, critica la impunidad, hacinamiento en aulas y falta de intervención pese a informes. La escuela no se comunicó con familias post-tragedia.
Andrés Jiménez, presidente del Club Independiente donde jugaba Ian, describe el pánico matutino de padres buscando hijos, la descompensación de la madre de Ian y el rol colaborador de sus padres. Reporta crónica de violencia: peleas filmadas, madres agrediendo, drogas baratas, falta de profesionales preparados y ausencia parental, con chicos en boliches y calles nocturnas. Critican respuesta oficial "coachada" y politizada, intendente alerta por drogas mientras exige ayuda provincial.
Panel cuestiona empatía de funcionarios, preparación de gabinetes escolares ante tecnología y violencia, y responsabilidad adulta: familias monoparentales como la de G (madre maestra, hermana en universidad, padre camionero en Entre Ríos, cacerías familiares), pero urge límites parentales y intervención temprana para evitar que la escuela deje de ser lugar seguro.