El abuelo del adolescente de 15 años conocido como Leo, autor del tiroteo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, declaró a la policía que la escopeta calibre 12 y el cinturón con cartuchos eran de su propiedad y estaban en su casa la noche anterior. Reconoció los items secuestrados como suyos, incluyendo la canana cruzada en el pecho del tirador, mientras la familia se puso a disposición para allanamientos e investigaciones sobre posibles escritos o pertenencias del menor.
Mamá Melina, vecina de toda la vida, conoce a las familias implicadas y describe a Ian Cabrera como un nene divino y futbolista, y al tirador como buen alumno en primaria que compartió con su hijo; confirma amenazas previas del atacante a compañeros de tercero "los voy a matar a todos", pero desconoce causas familiares o bullying. La comunidad, conmocionada, destaca que dos familias están destrozadas y exige trabajo conjunto para prevenir estos hechos.
Vecinos como Gualdemar y Alicia, residentes cercanos, relatan la incredulidad al despertar con la noticia, confundiendo disparos con obras viales; describen San Cristóbal como ciudad tranquila donde todos se conocen, con padres del tirador en forrajería y mamá posiblemente docente. Mariela López Brown recorre en vivo la plaza y hospital cercano, mostrando proximidad entre escuela y guardia donde heridos llegaron corriendo, algunos por vidrios rotos en fuga.
El plan del tirador se frustró cuando preceptores le quitaron el arma tras matar a Ian y herir a otros 7 o 12, mayoritariamente de primer año; continúa la investigación sobre intrafamiliar vs escolares, con dermotest positivo confirmando disparos.