El pistacho pasó de fruto seco tímido a protagonista en heladerías, bombonerías y chocolates virales como el Dubai con crema de pistacho y polvo de oro comestible.
Videos de TikTok e Instagram impulsaron su demanda global, elevando precios y alertas de redes en productores, aunque su historia se remonta a 6.000 años a.C. y fue exclusivo de la realeza.
Destaca por necesitar menos agua, crecer en suelos semiáridos, absorber CO2 y regenerar suelos si se cultiva responsablemente; su cáscara sirve para biocombustible.
En Argentina, cultivos crecieron en San Juan y Mendoza últimos 5 años; urge prácticas sostenibles, marcas transparentes y consumidores conscientes optando por locales y reciclables.