Los panelistas de Espiando la casa desarmaron con dureza el juego de varios participantes de Gran Hermano, enfocándose en Martín por exponer reclamos de cigarrillos públicamente en lugar de en privado y amenazar con castigos en el confesionario.
Coincidieron en que Martín es pésimo jugador y complotista, mientras recordaron insultos previos como "rata inmunda" y "animal rastrero" de otros hacia ellos, y criticaron a Andrea por actuar pésimo una parodia clasista, diciendo "gente como vos" y parodiando acento porteño de Recoleta-Pilar.
Destacaron conflictos con Sol por vegetarianismo y compras erróneas para coreografía, reclamos de "anda a dormir Andrea" y lecturas de labios para espiar, además de tensiones con pelo largo y discriminación implícita.
Andrea se defendió amenazando con devolver más duro cualquier ataque, insistiendo en que no se le mueve un pelo y que bancen lo que tire, mientras el grupo la vio como buscadora de pleitos que terminó desestabilizada.
Mencionaron agresiones mutuas, megáfonos externos y que Andrea sigue actuando su rol de invitada con trayectoria.