Martín Suris, condenado a ocho años por narcotráfico y facturas truchas, disfrutaba de lujos en la Unidad Federal de Santa Fe como celulares irrestrictos, frigobar, equipo de música, aire acondicionado, gimnasio propio y visitas sin control a cualquier hora, incluyendo mujeres a la madrugada.
El preso mandaba a policías a hacer mandados personales, como apagar luces de su departamento o comprar medialunas de manteca y jamón cocido para desayunos especiales, mientras exigía el último iPhone y música a pedido. Pagaba cuatro mil pesos mensuales a comisarios Leonardo Rafael Benítez y Guillermo Gabriel Gallo a través de una mujer productora láctea por estos privilegios.
Descubierto por denuncias internas de otros policías hartos de sus abusos, Suris recibió dos años más de prisión, pero la justicia unificó penas en nueve años totales. Relacionado con Leonardo Fariña y ex de Mónica Farro, vivía como en un hotel, no como preso.
El conductor ironizó sobre el "país al revés" donde un delincuente manda a policías y pasa la cárcel como spa, mostrando placas de sus comodidades y audios de sus exigencias.