Restos de un misil iraní impactaron en una zona industrial química en Neot-Hobab, desierto de Negev al sur de Israel, provocando fugas de materiales peligrosos e incendio en fábricas.
Bomberos israelíes trabajan para contener puntos de fuga, sellar contenedores y enfriar tanques cercanos, usando drones para extinguir el fuego y evitando expansión o explosiones.
El ejército israelí investiga si fragmentos tenían carga explosiva; la zona alberga industrias como Ecosol y ESC, con equipos especializados en armas químicas evaluando riesgos.