En el primer día del segundo mes de la guerra en Oriente Medio, Israel lanzó una nueva ofensiva con misiles en la capital de Irán, Teherán, atacando infraestructura militar del régimen en el corazón de la ciudad.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron que la Fuerza Aérea completó una amplia ola de ataques contra sitios de almacenamiento y producción de armas, incluyendo unidades móviles de lanzadores de misiles que Irán había trasladado tras destrucción previa. Las FDI destruyeron varios cuarteles generales y eliminaron comandantes operando en ellos.
Los bombardeos alcanzaron la sede de la Organización de Industrias Navales de Irán, responsable de armas navales como submarinos y sistemas para atacar el Estrecho de Ormuz, usando cerca de 50 aviones cazas. Además, ataques israelíes y estadounidenses destruyeron un muelle en Bandar Jamir cerca del Estrecho de Hormuz, matando a cinco personas según prensa estatal iraní.
Esto ocurrió pese al ultimátum de tregua anunciado por Donald Trump hasta el 7 de abril. La Guardia Revolucionaria iraní declaró universidades de Israel y Estados Unidos en Oriente Medio como objetivos militares, escalando amenazas previas a centros de esparcimiento.
Israel busca degradar la tecnología militar iraní, mantener superioridad aérea y limitar amenazas regionales, coordinando con acciones en Líbano contra Hezbollah y en Yemen.