Israel controla el sur del Líbano tras la primera incursión terrestre en el conflicto que cumple un mes, iniciado por bombardeos de Donald Trump y Netanyahu. Las fuerzas israelíes avanzan para crear una zona de amortiguación más allá del río Litani, desplazando a Hezbollah de la frontera.
Santiago Montag, desde Beirut, recorre Abakir y Nabatye, ciudades sureñas libanesas devastadas con edificios civiles destruidos y 300.000 habitantes convertidos en fantasmas. Civiles regresan a casas bombardeadas, paramédicos y periodistas murieron en ataques recientes, lo que genera denuncia libanesa ante la ONU.
El gobierno libanés acusa a Israel de atacar civiles, mientras Hezbollah pierde apoyo por no proteger a la población. Más de 1.100 civiles muertos y 1,2 millones desplazados saturan Beirut en un país del tamaño de Tucumán con crisis económica grave, temiendo un nuevo conflicto civil.
Alan Ferraro desde Tel Aviv reporta alertas antimisiles iraníes, sirenas y refugios efectivos en Israel, a diferencia del Líbano sin alertas. Cancelaron la misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro por seguridad, primera vez en la historia pese a guerras previas; también cerraron Muro de los Lamentos y Al-Aqsa.
Ferraro confirma lanzamientos de cohetes de Hezbollah desde zonas civiles en Tiro, justificando bombardeos israelíes aunque causen daño colateral a civiles en medio de dos bandos enfrentados.