El robot humanoide Galbot G1 trabaja en kiosco de Beijing sirviendo bebidas pese a movimientos lentos, probando visión, lenguaje y adaptación en condiciones variables de luz y superficies.
Pedido vía tablet, pago digital; busca productos desalineados y entrega, demostrando corrección en entornos reales con ventanas y gente.
Diseñado para tareas complejas, realiza changa como kiosquero para validar IA sin rutinas preprogramadas.