El proyecto Espartanos enseña rugby en cárceles a través de voluntarios y reduce drásticamente la reincidencia delictiva. El 95% de ex presidiarios reincide, pero en Espartanos baja a 5% tras más de tres años en el programa.
Para jugar rugby salen al patio si se portaron bien; el capitán decide quién entrena. Pueden competir y sus familias los ven en cancha al aire libre, evitando visitas en cárcel. Santiago Gómez Cora vio un padre emocionado abrazando a su hija tras partido.
Los Pumas 7s visitaron Espartanos; los internos los conocen y se inspiran mutuamente. Es un círculo virtuoso: el deporte educa con compromiso, cuerpo sano lleva a mente sana para mejores decisiones.