Noelia Castillo Ramos, de 25 años, se convirtió en la primera persona en acceder a eutanasia legal en Cataluña tras sufrir violación grupal en 2022, intento de suicidio que la dejó parapléjica con dolores crónicos, TOC y trastorno límite de personalidad desde los 13 años. El Estado español facilitó el proceso tras dos años de trámites aprobados por comisiones médicas, juristas y bioéticos, incluso Tribunales Supremo y Europeo de Derechos Humanos, pese a agresores libres por falta de denuncia.
Tomás Dente criticó al Estado de izquierda por ejecutar a la víctima bajo disfraz de muerte digna, ignorar agresores, no asistir salud mental ni impulsar denuncia, comparándolo con kirchnerismo; defendió decisión personal de Noelia pero rechazó rol estatal en "ejecución". Francisco Moreno, desde España, negó abandono: tutelada desde 2015 por negligencia paterna, evaluada exhaustivamente, no denunció violación ni abusos previos.
Panel cuestiona si trastornos explican no denuncia, falta acompañamiento terapéutico pese notoriedad mediática; psiquiatra Pablo Capoccio ve decisión apresurada para joven de 25, precedente peligroso sin agotar tratamientos farmacológicos y terapia, enfatizando pasos previos antes eutanasia en casos no irreversibles.
Discusión separa decisión individual de rol estatal presente en asistencia pero ausente en justicia y contención; Noelia expresó claridad sin dudas en video previo a eutanasia el 26.