El reportaje explora Willemstad en Curazao, con su puente flotante de 1888 que se abre 30 veces al día, fachadas coloridas holandesas y barrios como Punda y Otrobanda.
Se recorre el barrio judío del siglo XVII, patrimonio UNESCO, mural de Francis Slip y el Mercado Flotante donde vendedores llegan en embarcaciones con frutas tropicales.
En la playa Kalki, última del corredor este, se disfruta agua fresquita, piscinas de agua salada, bares y ambiente refinado en forma de herradura.
La isla mezcla influencias europeas, africanas y caribeñas desde la llegada española en 1499 y dominio neerlandés.