Carlos Baute se acercó a un músico callejero en Puerto Madero que destrozaba una de sus canciones con playback y tablet, lo escuchó y luego subió a cantar con él para ayudarlo, pese a errores en la letra.
Baute, copado, cantó pese a la floja interpretación; panel bromeó que entró para que no siga rompiendo la canción o nervioso por la tablet, comparándolo con bajones de ver covers malos en bares.