En el Día Mundial de la Tuberculosis se reveló que Argentina registra más de 16.000 casos por año, un aumento desde los 10.000 de hace cinco años, pese a la vacuna BCG obligatoria al nacer.
El repunte se atribuye a diagnósticos tardíos por falta de acceso al sistema de salud, lo que genera resistencia antibiótica y complica tratamientos.
Los síntomas clave incluyen tos persistente más de un mes, cansancio inexplicable y febrícula de 37.5 grados; se insta a consultar médico ante ellos para diagnóstico y cura temprana.
Se ironiza sobre pobreza oficial bajando de 52% a 30%, pero la enfermedad persiste ligada a condiciones precarias.