En Gran Hermano, Andrea confiesa haber pasado una semana con Luis Miguel en un hotel, donde cocinaba pescados y mariscos como afrodisíacos, negando engañar a su pareja porque se lo contó después y fue fiel a sus sentimientos.
Detalla que Luis Miguel prefería postre después de comer pescado liviano, y menciona otro ex al que cocinaba especialidades. El panel bromea sobre sus anécdotas románticas, posicionándola como diva experimentada.