Luisa, venezolana en Israel, contó a Alan Ferraro cómo mantiene la rutina pese a bombardeos y misiles: pendiente de shelters, niños en Zoom sin salir, dos hijos en el ejército (reservista en Tel Aviv y paramédico cerca de Dimona, donde cayó un misil). Relató bajarse en autopista durante alerta con su hija soldada.
Siente seguridad relativa en bases no frontales, pero agotamiento por alarmas constantes, noches sin dormir y Zoom interrumpidos. Ve esperanza en apoyo de Estados Unidos para cerrar con Irán, Hezbollah, Gaza y Houthis. Clases virtuales estresan, pero rutinas ayudan mentalmente.
Ferraro mostró video de su recorrido a refugio por alarma matutina y describió trauma sonoro de app Sofar, paranoia con aviones/helicópteros, contraste playa-guerra y trauma familiar con fuegos artificiales en Grecia. La gente convive, pero paga precio en salud mental.