Un vecino de Rocha, Uruguay, en la década de 1970, fue llevado misteriosamente hasta Salto, a 700 kilómetros de distancia, mientras dormía durante un destacamento en el río. Despertó en un chircal con su bolso y bicicleta.
Confundido, preguntó dónde estaba porque debía trabajar. La gente local no le creyó inicialmente y lo llevó a la jefatura de Salto. Juró que era verdad, pero no encontraron coincidencias ni pruebas concluyentes.
El narrador relata detalles como la bicicleta, que haría imposible el trayecto en horas, y la fórmula repetida en otros casos paranormales de traslados inexplicables.