La guerra en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Hormuz provocan crisis de combustibles en Asia, paralizando más del 40% de la flota pesquera tailandesa donde trabajadores temen por su futuro ante precios disparados de pescado, hielo y plásticos.
En Vietnam, aerolíneas cancelan vuelos por restricciones de suministro y el gobierno reduce impuestos ambientales sobre combustibles. India recorta impuestos a gasolina y diésel en 11 centavos por litro, mientras Myanmar rota uso de vehículos por matrícula y la gente opta por trenes ante subidas en autobuses.
Analistas advierten que esta situación es un anticipo si la guerra persiste y Hormuz permanece cerrado, afectando el 90% del petróleo y gas destinado a Asia.