Un sketch humorístico tilda a Manuel Adorni de amateur en robar, comparándolo con chorros profesionales que cubren huellas. Critica subir a su mujer al avión privado y dar conferencia que empeoró todo, terminando imputado.
Durante dos años explicó austeridad y esfuerzo apretando cinturones mientras él se aflojaba en hoteles cinco estrellas y country. Lo acusa de no servir ni para chorear y escudarse en bolsos de López.