El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, descartó la necesidad de tropas terrestres en Irán para cumplir los objetivos de destruir su armada, fuerza aérea y capacidad de misiles, afirmando que estos están prácticamente destruidos. Esto ocurre mientras se desplazan marines desde Japón y California, además de la división aerotransportada 82 hacia la región, multiplicando las tropas disponibles para Donald Trump.
En la cumbre del G7 cerca de París, Rubio presionó sin éxito a aliados europeos para involucrarse más en el conflicto, destacando diferencias transatlánticas pese a reuniones positivas. Los ministros coincidieron en la necesidad de reabrir el Estrecho de Hormuz, pero Francia, con Emmanuel Macron, rechazó implicación militar directa, limitándose a misiones defensivas como el portaaviones Charles de Gaulle.
Los mercados reaccionan con volatilidad: el S&P 500 camino a su peor mes desde 2022, Nasdaq en corrección, Brent sobre 110 dólares pese al plazo extendido por Trump hasta el 6 de abril para evitar ataques energéticos. Analistas ven agotado el impacto de declaraciones de la Casa Blanca, con informes ahora enfocados en escenarios negativos y presión inflacionaria por energía y fertilizantes.
Relación con China se enfría: viaje pospuesto y nuevas investigaciones comerciales mutuas, sumado a ayuda interna a agricultores afectados por la guerra.