El nuevo gobierno de José Antonio Kast en Chile retiró 43 decretos medioambientales de la Contraloría, desatando protestas en Santiago y otras ciudades a una semana de asumir.
Los decretos protegían parques marinos como Nazca, Desventuradas y Juan Fernández, cubriendo el 54% de aguas nacionales, además de áreas protegidas, normas de aire y pingüino de Humboldt. El gobierno justifica por razones técnicas y apresuramiento del anterior.
Manifestantes acusan al gobierno de terraplanismo medioambiental y negacionismo climático, priorizando inversiones sobre protección. Más de 200 organizaciones y académicos rechazan la medida, advirtiendo riesgos para medio ambiente y salud.