El Papa León XIV realiza la primera visita en siglos a Mónaco, llegando en helicóptero para un día completo de actividades en la ciudad-estado mediterránea.
El pontífice visita el palacio, es recibido en audiencia por el Príncipe Alberto, saluda al público desde el balcón y oficia una misa para 15.000 personas en el estadio local, mientras la ciudad se decora con fotos, banderas rojas y blancas, y pantallas gigantes.
Se espera que aborde la protección del medio ambiente, la defensa de la vida, la guerra y el abandono de poblaciones vulnerables; una jubilada francesa califica el evento como memorable para la comunidad católica.