Erika testifica que un dolor de espalda crónico desapareció durante la oración, permitiéndole ayudar a su madre de 76 años a bañarse sin molestias.
Al tocarse el pecho durante la oración por bultos, descubre que el bulto que tenía hace dos años, mencionado por médicos como bolitas que van y vienen, ya no está presente.
El Pastor León guía oración contra bultos en el nombre de Jesús, y Erika confirma su sanidad al salir, declarando que se va sana junto a su madre.