Alan Ferraro reportó en vivo desde las afueras de Tel Aviv sobre el impacto de un fragmento de misil de racimo que hirió levemente a dos personas en el primer piso de un edificio con locales comerciales. La esquirla, del tamaño de un auto, rebotó en el asfalto y amplió el daño, rompiendo vidrios, persianas y carpintería de aluminio en los pisos superiores.
Los equipos de emergencia asistieron rápidamente a los heridos, que fueron trasladados al hospital fuera de peligro. La municipalidad evaluó los daños materiales concentrados en la fachada y departamentos del primer piso, y el Estado de Israel reembolsará a los propietarios tras el relevamiento.
Karen, una argentina radicada a 150 metros del lugar, relató el estruendo ensordecedor cerca de la una de la madrugada, se refugió en el sótano del edificio y sintió parálisis total por el miedo. Mencionó vidrios rotos en negocios por la onda expansiva, dos heridos leves en el sitio y un muerto en otro impacto en el sur de Tel Aviv.
Ferraro aclaró que el incidente ocurrió a medianoche, seguido de alertas adicionales: sirenas en Jerusalén por un misil interceptado sin daños. Los israelíes conviven con la guerra buscando refugios en sótanos o estacionamientos subterráneos ante las alarmas.