En el 50 aniversario del golpe de Estado, miles marchan en Plaza de Mayo exigiendo memoria, verdad y justicia por los 30.000 desaparecidos, criticando al gobierno negacionista que cuestiona las cifras y políticas de memoria.
Testimonios de familiares como Mercedes, que busca a su prima abogada desaparecida en 1977, y sobrinos de desaparecidos scouts relatan el horror de la dictadura, los robos de bebés y la necesidad de transmitir la memoria a nuevas generaciones para evitar repeticiones.
Oradoras como Taty Almeida y Estela claman por no olvidar, no perdonar, levantando fotos de desaparecidos hacia la Casa de Gobierno, rechazando la teoría de los dos demonios y reivindicando el legado de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Participantes destacan que el golpe fue cívico-militar, con torturas, violaciones y sustracción de menores, y advierten contra el negacionismo actual que ignora crímenes de lesa humanidad, exigiendo que el Estado garantice la restitución de nietos apropiados.
Entrevistados exiliados y familiares insisten en que sin memoria la historia se repite, militando por el Nunca Más ante intentos de reivindicar la dictadura.