En una broma en República Checa, un falso maratonista es arrastrado por una moto mientras intenta correr, confundiendo a transeúntes y automovilistas.
La gente lo mira perpleja, chicas se asustan y un perro observa mientras él persiste con constancia pese al dolor y lentitud extrema.
El personaje llega tarde a la iglesia, se mete en una conferencia por error y levanta velocidad gradualmente, destacando caras de sorpresa y risas.