Luana Fernández, participante de Gran Hermano, formó parte de una organización coercitiva y secta destructiva infantojuvenil liderada por Yago Cabrera y Natan Castro, ya presos, según denuncia en el programa.
La estructura usaba Telegram para lives pornográficos vistos por niños de 5 a 14 años haciéndose pasar por entretenimiento infantil, con Luana identificada en nueve causas abiertas y roles en shows explícitos.
Víctimas y denunciantes aportaron 250 documentos desde octubre 2020, revelando extorsiones con picana virtual y contrataciones en privados cercanos; se especula que su exposición en GH acelere la justicia para rating.
Panel cuestiona si busca limpiar imagen o protección, creyendo haber borrado material con dinero, mientras producción ignora antecedentes googleros.