Las lluvias torrenciales azotan la franja de Gaza en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, agravando la crisis humanitaria en el enclave palestino donde más del 80% de los edificios están dañados o destruidos.
Los palestinos desplazados viven en tiendas de campaña inundadas, sin protección contra tormentas y con aguas residuales por la falta de infraestructura. A pesar de la promesa de la Junta de Paz impulsada por Donald Trump de proveer caravanas para el invierno, muchas familias siguen expuestas al frío y la lluvia que derrumban sus refugios repetidamente.
Los habitantes lamentan haber sido olvidados por el mundo, con la atención desviada hacia Irán e Israel, mientras Israel transforma la Línea Amaría en una frontera física con 32 asentamientos militares según imágenes satelitales reveladas por el diario Haaretz.