La bruma provocada por el humo aún sale de los galpones incendiados ayer en Francisco Álvarez, con focos de fuego activos y guardia de bomberos. Hace horas hubo lenguas de fuego de 5 o 6 metros, complicando la respiración en el lugar.
El viento sudoeste lleva la pluma tóxica al barrio linderos. Verónica, vecina, contó el terror de sus hijos de 13, 9 y 7 años, que presenciaron el incendio, crisis de nervios y evacuación policial con llanto.
Los niños van a escuela en Rodríguez, pero el humo entró en casa. No necesitan ayuda material, solo que se disipe todo.