Halloween no está en la Biblia ni se celebraba por los primeros cristianos, por lo que no se debe sobrepasar lo escrito, según 1 Corintios 4:6.
Enseñar doctrinas no bíblicas es ser hinchado de orgullo, como advierte 1 Timoteo 6:3, y las Escrituras son completas para la comunión con Dios según 1 Juan 1:1-4.
Las almas de los santos están debajo del altar en los cielos esperando juicio, como describe Apocalipsis 6:9-11, no vagando en la tierra pidiendo dulces como en Halloween.
Se califica a Halloween como invención de la Iglesia Católica para hacer negocio con las almas, similar a mercaderías en la iglesia falsa de Apocalipsis 18:12.