Federico Blanco, ganador de Bar TV e ingresado al reality con 22 años, fue apuñalado mortalmente a los 38 en Villa Itatí, Quilmes, mientras intervenía en una discusión de violencia de género para defender a una mujer. El agresor lo persiguió y atacó en un ajuste de cuentas ligado a drogas.
Blanco luchó contra adicciones post-reality, internándose nueve meses por sobredosis y cocaína, priorizando rehabilitarse por su hijo. Su expareja Melina lo describe como padre divino y dulce, destacando apoyo familiar constante pese a recaídas.
El programa vincula su trágico fin al caldo de cultivo de realities, donde participantes son usados y descartados, sufriendo secuelas mentales permanentes que los exponen a riesgos.