Cuba enfrenta apagones totales recurrentes en toda la isla, cierre de hoteles turísticos por falta de alimentos y graves problemas para la población que no tiene qué comer, agravados por fin de ayuda venezolana tras cambios con Maduro y embargo estadounidense.
Lisi Proenca (brasileña) y Martina Eistengurzel (italiana), de flotilla humanitaria desde México con 32 personas de 11 países, entregaron paneles solares, alimentos y ayuda para hospitales y hogares ante crisis eléctrica y de transporte.
Entrevistadas describieron acogida calurosa pese a drama: cocinan con leña por horas sin luz, niños pierden clases por falta de conexión; llevan 15 años ayudando con proyectos como café en oriente, sorteando sanciones leves pese a amenazas de Trump.
Flotilla con tres embarcaciones, incluyendo veleros de Cancún, enfrentó riesgos marítimos; ven positivo eventual negociación entre Díaz-Canel y EE.UU. para aliviar bloqueo imperialista.