Estados Unidos reduce su compromiso en África subsahariana por el conflicto en Asia y el estancamiento post-independencia, donde líderes como Kwame Nkrumah en Ghana se convierten en autócratas y son derrocados en golpes de Estado. En Somalia, el general Mohamed Siad Barre lidera un golpe en 1969 y declara el país socialista, atrayendo apoyo soviético por su posición geoestratégica en el Golfo de Aden.
En Angola, tras la independencia de Portugal en 1975, estalla una guerra civil entre el MPLA de Agostinho Neto, apoyado por la Unión Soviética y Cuba, contra el FNLA y UNITA respaldados por Estados Unidos, Zaire de Mobutu y Sudáfrica. Cuando las tropas rebeldes avanzan hacia Luanda con atrocidades brutales, Fidel Castro lanza la operación Carlota, enviando 40.000 soldados cubanos en vuelos de 20.000 km, asegurando la victoria del MPLA el 11 de noviembre.
En Etiopía, la revolución de 1974 derroca a Haile Selassie; Mengistu Haile Mariam impone marxismo-leninismo con una ola de terror que mata 500.000 personas. En la guerra del Ogadén contra Somalia de Siad Barre, la Unión Soviética elige a Mengistu, enviando armas por mil millones de dólares y cubanos, aplastando al enemigo y marcando otra victoria proxy soviética.
Con Ronald Reagan en la Casa Blanca, Estados Unidos apoya rebeldes como Jonas Savimbi en Angola y se distancia de Sudáfrica por el apartheid. La perestroika de Mikhail Gorbachev acaba la influencia soviética; caen regímenes aliados, Nelson Mandela libera y preside Sudáfrica en 1994, y África forma la Unión Africana contra nuevo imperialismo.