En 1955, la ciudad indonesia de Bandung aloja la primera conferencia intercontinental de naciones africanas y asiáticas, con 29 representantes del llamado tercer mundo buscando voz internacional contra el colonialismo tras la Segunda Guerra Mundial.
Ghana declara independencia en 1957 liderada por Kwame Nkrumah, quien promueve modernización pese a la falta de recursos tras siglos de explotación europea. Países como Ghana enfrentan la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, dividiendo el mundo en bloques ideológicos.
Nkrumah juega entre superpotencias: recibe ayuda de EE.UU. para una represa y de la URSS para una hidroeléctrica, apostando por no alineamiento. En Congo, Patrice Lumumba enfrenta secesión de Katanga rica en uranio, intervenciones belgas y golpe de Mobutu respaldado por CIA para evitar influencia soviética.
Lumumba es asesinado en 1961, generando indignación global y críticas a EE.UU. por apoyar apartheid en Sudáfrica y regímenes pro-occidentales. URSS gana influencia con becas y asesores, mientras EE.UU. lanza Cuerpo de Paz, pero Vietnam distrae esfuerzos; desilusiones crecen con autócratas como Nkrumah derrocado en 1966.