Ricardo Canaletti denuncia en Cámara del Crimen la pésima investigación del asesinato de las turistas francesas Cassandra Bouvier y Houria Mouni en la quebrada de San Lorenzo, Salta, en julio de 2011, donde todo se hizo mal desde el juez Martín Pérez que fijó fecha errónea de muerte para evitar indagatorias.
Los cuerpos sin descomposición aparecieron el 29 de julio, pero el juez insistió que murieron el 15 de julio, día de desaparición, ignorando evidencias tanatológicas y pericias contradictorias; se retiraron de noche pisando la escena, perdiendo pruebas, y se torturó a guías vaquianos como Santo Clemente Vera, Gustavo Lassi y Daniel Vilte.
La dueña de la pensión, Rosa María Gómez Millet, española, no alertó por su ausencia pese a checkout al día siguiente, y ellas dejaron mochilas diciendo que iban con amigos; ADN dudoso llevó a condenas perpetuas, pero Vera quedó libre tras 12 años preso por la Corte Suprema por falta de pruebas, mientras comisario Walter Omar Mamani plantó casquillos y escopeta, condenado a más de tres años.
Ahora, la mujer de Vera, Elisa Chapura, citada para ADN por supuestas muestras francesas, en un caso con cuatro fiscales inactivos que huele a persecución para salvar la investigación fallida, cerca de chacras de gente importante no indagadas.
Canaletti critica suicidio dudoso del comisario Néstor Piccolo, quien alertó al juez sobre pruebas plantadas.