La consultora de Sila Wilker registra la aprobación del gobierno en 37%, su nivel más bajo, con 60% de evaluaciones malas o muy malas, impulsado por dificultades económicas donde un tercio de argentinos está endeudado y 15% desahorrando.
El enojo domina el sentimiento social por inflación, falta de trabajo y bolsillo, erosionando capitales como transparencia y control inflacionario; expectativas futuras empeoran pese a recuperaciones previas.
Gobierno polariza contra kirchnerismo para sostener base electoral (un tercio vota por rechazo al pasado), pero oposición fragmentada genera paridad; plaza del 24M muestra compromiso mayoritario con memoria más allá de ideologías.