La ciudad de Terán, con 9 millones de habitantes, aparece desierta por los bombardeos de Estados Unidos e Israel, que causaron 1900 muertos y 20.000 heridos según la Cruz Roja, con daños en 289 instalaciones médicas, 600 escuelas y 100 ambulancias.
Rescatistas hallan cuerpos de familiares bajo escombros, familias destruidas y desplazados masivos. La inflación galopante limita acceso a alimentos y medicamentos, con cortes de agua, electricidad e internet nacional.
Israel anuncia intensificación de ataques vía ministro Israel Katz, pese a fallos en su escudo antimisiles ante misiles iraníes más económicos y numerosos.